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Congregación de los Sagrados Corazones reacciona ante denuncias de abuso sexual

19 de junio de 2018

Bajo el rótulo de «La dolorosa verdad y la búsqueda de la justicia», la congregación de los Sagrados Corazones de Chile reaccionó ante la crisis de la iglesia católica por las denuncias de abuso sexual por parte de miembros del clero.

El comunicado señala:

«Como Congregación de los Sagrados Corazones en Chile, comunicamos que:

1. El Delegado provincial para la recepción de denuncias de abusos recibió una denuncia de abuso sexual y de poder, y de manipulación de conciencia, contra el sacerdote Juan Andrés Peretiatkowicz Valdés ss.cc., quien se encuentra hace 5 años sin encargos pastorales por razones de salud. Los hechos habrían comenzado a fines de la década del 80.

2. El Superior Provincial, René Cabezón Yáñez ss.cc., recibió la información del testimonio a principios de mayo, iniciando de inmediato una investigación previa, que está a cargo de la abogada y experta en derecho canónico, sra. Ana María Celis, como instructora a cargo de la investigación, y del religioso René Cortínez SJ, como notario eclesiástico.

3. Solicitamos a quienes tengan elementos que aportar en relación a estos hechos, puedan hacerlos llegar a la sra. Ana María Celis, en el siguiente correo: anamariacelis.sscc@gmail.com

Como congregación religiosa expresamos nuestra voluntad y compromiso de investigar en profundidad y con rigurosidad estos hechos, y a luchar decididamente en contra de la cultura del abuso y el encubrimiento que nos enrostra el papa Francisco. Lo recibimos como un grito desesperado de búsqueda de verdad y de justicia, que nos obliga, como iglesia, a dejar atrás la escucha débil y a destiempo. Creemos que esta es la única via de reparación para quienes se han visto vulnerados o abusados.

Estamos revisando e implementando a la brevedad nuevas prácticas, procedimientos y protocolos que consoliden no solo la transparencia en las denuncias, sino que también procuren y garanticen ambientes sanos y protegidos en nuestras obras pastorales y nuestras comunidades, sobre todo en aquellas donde participan niños y jóvenes.

Nos confiamos a los corazones de Jesús y de María para que nos ayuden en esta tarea que nos es exigida por los laicos y la sociedad civil y que con humildad asumimos como un déficit. Debemos con urgencia cambiar esta cultura institucionalizada, por una nueva donde esté al centro Jesús y su evangelio, y sus predilectos: los vulnerados y excluidos de nuestra sociedad.»